¡Buenas Tardes!
Tarde de jueves, tarde de 'Perdida'.
Ya sabemos y hemos leído que el capítulo cinco es dejó descolocadas y con muchas ganas de más. La semana se ha hecho larga y cansada, pero se acabó la espera, porque aquí os traemos el sexto capítulo plagado de acción y algún que otro problema.
Además nos da mucha alegría informaros que el pasado martes 21, finalizamos el segundo libro. Estamos muy felices de compartir con vosotros esta noticia y mucho mas felices por saber que lo que empezó con una palabras se está convirtiendo en una historia que cada día nos emociona más escribir.
Hoy solo os pedimos un favor y es que compartáis este blog con toda la gente que podáis.
¡Muchos besos!
Canción de hoy: Coldplay - Paradise
La vida sigue, se pone difícil.
La rueda destroza a la mariposa.
Coldplay - Paradise
6
Betta no me abraza, se ha
quedado paralizada con cara de incredulidad.
-Abrázame, por favor –
digo con voz aguda en un susurro.
Ella reacciona y lo hace,
me acaricia el pelo e intenta relajarme un poco hasta que nos quedamos
dormidas.
--- --- ---
Me despierto temblando y
voy al baño, me miro en el espejo y no puedo ni verme la cara, me doy asco.
Una lágrima cae por mi
mejilla.
Empiezo a quitarme la ropa
de deporte y veo que en las muñecas tengo las marcas de sus dedos, siento un
dolor punzante en el estómago, me duele todo.
Cuando estoy desnuda me
meto en la ducha mientras las lágrimas se apoderan de mí. Me enjabono muy
rápido y fuerte para intentar liberarme de las marcas que me ha dejado, pero no
salen y no sé si algún día lo harán.
Noto que se desquebraja la
caja de recuerdos que tenía escondida en lo más remoto de mi cabeza y entonces
comienzo a llorar de una forma desesperada, jadeando, golpeando la pared. Betta
aparece y me rodea con una toalla, me abraza y me lleva a la cama.
-Por favor no permitas que
lo vuelva a hacer, por favor… - le digo llorando.
-Shh, tranquila, ese va a
pagar por lo que ha hecho – me dice dándome un gran beso en la frente.
Me ayuda a ponerme el
pijama y después nos volvemos a dormir.
A la mañana siguiente no
salgo de la cama y Betta aparece en la puerta con una bandeja de comida.
-Venga Blake, cariño come
algo – se sienta en la cama y deja la bandeja en la mesita.
-No me apetece, no me
entra nada – le respondo mirando a la nada.
No soy una de esas personas débiles, pero en
este momento estoy totalmente invulnerable.
Ella no insiste.
-He llamado al trabajo,
les he dicho que estabas enferma.
Asiento, me da un beso y
se va.
Estoy tirada en la cama,
mirando al techo cuando me llaman al móvil.
No reconozco el número.
-¿Diga? – respondo con una
voz débil.
-¿Te encuentras bien? – no
me lo puedo creer ¡Es Alexander!
-Hola, Alexander – estoy
confusa.
-¿Por qué no has venido a
trabajar?
-Estoy enferma – contesto
rápidamente, a ver si deja de preguntar.
-Vaya, mejórate, esta
tarde iré a verte – y cuelga.
Me quedo con cara de
póker, no puedo con este hombre, pero ha sido el único que me ha sacado una
sonrisa de esto.
Betta se va a trabajar, lo
hace preocupada, pero ese día tiene compromisos muy importantes así que a duras
penas la obligo a que vaya. A la hora de comer me llama para asegurarse de que
estoy bien. Ella no podrá volver hasta por la noche.
Por la tarde estoy un poco
mejor, dentro de lo que cabe, cojo un libro y me pongo a leer en la cama.
Me tumbo, estoy en pijama,
más cómoda que nunca.
Cuando estoy totalmente
metida en la historia dejo el libro y voy al baño. Al salir veo la ventana de
mi habitación abierta, si mal lo recuerdo yo la dejé cerrada.
Me acerco y miro fuera,
hace mucho calor en la calle. La cierro y de repente escucho una voz a mis
espaldas, David…
-Blake, he estado
esperando a que me llamaras – esboza una sonrisa que me deja helada.
Debe haber entrado por la
escalera de incendios.
Busco mi móvil con la mirada,
pero él lo tiene en la mano.
-¿Buscas esto? – lo tira
al suelo y le pega una patada.
No sé qué hacer, estoy
paralizada. Pero no me da tiempo a reaccionar cuando él se acerca a mí y me
tira a la cama con fuerza.
-Te he echado de menos –
ríe.
Quiero decirle que me
deje, que pare, algo. Intento sacar la voz de mi garganta. No sale.
Lo tengo encima, me toca y
un grito sofocado sale de mi boca. Por fin reacciono, grito y pataleo. Me
sujeta para que pare.
Las lágrimas fluyen por mi
rostro. Grito más fuerte, me tapa la boca y me guiña un ojo.
Comienza a darme besos en
el cuello y yo le muerdo la mano, él la aparta, grita dolorido y me da una
bofetada. Que dolor, la mejilla me arde.
Escucho un ruido muy
fuerte y en dos segundos se abre la puerta de golpe.
Aparece Alexander, mi
salvación.
En su rostro observo que
está muy enfadado.
Llega hasta nosotros y
tira de David. Me lo quita de encima y cae al suelo.
Yo me arrincono en la cama
y me toco la mejilla dolorida, lloro sin parar.
Alexander le pega, suelta
golpes duros y muy precisos, pero David también es muy fuerte y pronto comienza
a defenderse, le rompe la camisa azul a Alexander y yo no me puedo quedar
quieta. Me levanto y me acerco a los dos, me tambaleo y cuando Alexander está
de espaldas a mi pegándole puñetazos a David en la cara, me da un codazo. Yo
caigo hacia atrás y me doy con la mesita en la cabeza. Me levanto desorientada.
En ese mismo momento,
Alexander le pega tan fuerte a David que lo envía al pasillo.
Los pierdo de vista, no me
puedo levantar, me duele la cabeza.
Creo que pasan 10 minutos,
pero estoy demasiado aturdida, me tumbo en el suelo.
Aparece Alexander en la
puerta, se acerca corriendo a mí. Tiene sangre en el labio.
Me coge con mucho cuidado
y me sube a la cama.
-¿Qué ha pasado Blake? –
su voz suena muy preocupada.
Yo no puedo contestar, los ojos se me cierran
solos.
-Te he dado…– su cara
ahora es todo un poema.
Yo asiento débilmente,
quiero decirle que no pasa nada, pero de repente me desplomo.
Me adentro en un profundo
sueño.
--- --- ---
Me despierto con un pitido
insoportable.
Me duele muchísimo la
cabeza. Abro los ojos muy despacio. La luz es tenue, pero me cuesta abrirlos,
me llevo la mano a la frente, pero no puedo levantarla, siento unos cables en
el antebrazo.
Finalmente los consigo
abrir. Cuando lo hago, Betta se acerca a mí y me coge de la mano.
-¿Blake? Dios mío, estás
bien – comienza a llorar de alegría.
Me abraza muy suavemente, no tengo fuerzas
para corresponderle.
-¿Qué ha pasado? – mi voz
es muy débil.
-Te diste un golpe en la
cabeza, Alexander me llamó, me contó lo que pasó, ohhh siento mucho haberte
dejado sola - llora de nuevo.
-¿Dónde está Alexander?
-Ha ido a por un café,
volverá en seguida. Está muy preocupado, dice que te dio él con el codo.
Ahora lo recuerdo todo.
-Sí, yo me acerque
mientras le pegaba a….- me entra el
pánico.
Respiro costosamente. Betta se da cuenta y me
dice apresuradamente:
-Tranquila, está en la
cárcel, no te preocupes, ahora descansa.
Asiento pero me maldigo
por haberlo hecho, que dolor.
Se abre la puerta, justo
en el momento en que llaman a Betta por teléfono, esta sale y entra Alexander.
Tiene la camisa de la pelea y le han puesto puntos en el labio.
Se acerca a mí y se sienta
en la silla de al lado. Se inclina un poco y me da un leve beso en la mano. Me
mira a los ojos y habla:
-Lo siento tanto, Blake –
mira hacia abajo.
Cojo su mandíbula y hago
que levante la cabeza.
-De eso nada, tú me has
salvado. Gracias – sonrío, pero su expresión es dura, me apresuro a seguir
hablando – esto fue culpa mía, yo quise interponerme entre los dos.
-Pero yo debería haberme
dado cuenta, así… así esto no habría pasado…- se levanta y se pasa los dedos
por el pelo, frustrado.
Betta entra en la habitación.
-El médico me ha dicho que
solo es una contusión leve, que mañana a primera hora podrás volver a casa.
Sonrío como puedo y ella
vuelve a salir de la habitación.
Alexander se acerca a mí,
me da un beso en la frente y susurra:
-Lo siento.
Antes de que pueda decir
nada, abre la puerta y desaparece.
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