¡Holaaaaa!
¡Ya es Jueves!, lo que significa que os traemos un nuevo capítulo de ''Perdida''.
Junto a los nuevos capítulos compartiremos una canción que nos haya inspirado para escribir o que tenga relación con el libro.
Para nosotras música y libros es una combinación casi perfecta ;)
Así que la canción de hoy es ''Sex On Fire''. Esta canción es de King Of Lion y sale en 50 sombras de Grey. Es fantástica y por lo menos a mí se me ponen los pelos de punta cundo la escucho, tiene mucha fuerza y además es muy muy sensual!!
Esperamos con impaciencia vuestros comentarios y esperamos que os guste!!!!
Solías
brillar, pero antes mis ojos vi como ese brillo se apagó.
5
Ante el ruido, lo aparto
bruscamente de mí y cae en la cama.
Me pongo de pie lo más
rápido que puedo y tiro de él para que se levante.
-Sh, levanta – digo en voz
baja.
Lo hace y se recompone.
Lleva una camisa negra de
algodón y unos vaqueros oscuros.
Se pasa la mano por el
pelo, lo que le da un aire más sexy si es posible.
Salgo corriendo al salón y
veo a Betta entrando con bolsas a la cocina.
-Hola, ¿ya estás aquí? –
Dice - ¿y Alexander?
Antes de que pueda
contestar, él está a mi lado y lo hace por mí:
-Disculpa, estaba en el
baño.
Lo miro, pero él no me
corresponde. Empiezo a pensar que este hombre es imposible de entender. Me
muerdo el labio, cada vez me gusta más.
Betta comienza a meter las
cosas que ha comprado en el frigorífico.
Me doy la vuelta y decido
darme la ducha que tanto necesito.
Alexander me coge del
brazo mientras mi amiga no mira. Su tacto es suave y caliente. ¡Madre mía! Lo
que yo le haría a este hombre…
-Si estoy con ella, es
para acercarme a ti - Me dice al oído.
Sacudo el brazo y sin
decir nada voy directa a mi habitación y echo el cerrojo.
Vaya cosas raras. Primero
ni me mira, pone cortinas en sus despacho y ahora, intenta besarme y acercase a
mí. Aunque me guste la idea no puedo hacerlo, por Betta.
No he pegado ojo en toda
la noche, solo dándole vueltas al tema de Alexander, me desconcierta por
completo. ¿Se lo debería decir a Betta? Desecho la idea.
Me levanto y voy al baño.
No puedo imaginar lo que habrá visto un hombre como el Señor Kors en mí, no soy
nada del otro mundo, ni si quiera me considero muy atractiva.
De repente mi móvil suena
y me saca de mis pensamientos, es David.
-Hola, guapa – dice con
voz acaramelada.
Yo resoplo y contesto:
-Hola David – no es la
primera vez que me llama desde el gimnasio.
-¿Te apetece ir a almorzar
conmigo? – me pregunta.
-Claro - respondo.
-Genial, paso a recogerte
a las doce y media.
-Vale, hasta luego –
quiero colgar ya, no me apetece hablar con él.
-Vale, un beso.
La mañana en la oficina
pasa rápido y no tengo noticias de Alexander, aunque tampoco es que deba tenerlas.
Pronto llega la hora de
comer y David no aparece todavía.
Tocan a la puerta.
-Adelante –digo.
Entra Alexander. Me
levanto de un golpe de la silla.
-Hola, Blake – dice,
cerrando la puerta y acercándose a mí
mesa.
-Hola, ¿Qué quieres? – Digo
– si buscas a Betta esta no es su planta, aunque eso ya lo sabes ¿no?
Quiero intentar hacer que
se vaya, no quiero que lo vean aquí.
-No venía a buscarla a
ella, sino a ti – me dice levantando una ceja.
¡Oh señor! Es perfecto,
ese traje azul marino, la camisa remangada hasta el codo y la corbata un poco
aflojada, me mata.
Se nota que lleva días sin
afeitarse y sus ojos oscuros están ojerosos, pero le dan un toque misterioso.
Me quedo boquiabierta.
-¿A si? Pues yo voy a
salir –digo.
Él le da la vuelta al escritorio
y se acerca a mí. Se sienta en la mesa con los brazos cruzados a la altura de
sus pectorales y mirando por la ventana, dice:
-¿Querrías ir a comer
conmigo?
No me lo puedo creer, él,
el hombre perfecto quiere que coma con él.
De repente me viene Betta
a la mente y le respondo:
-¿Y Betta?
Me mira serio.
-Ella no tiene por que
saberlo – tiene la mirada ahora cargada de deseo.
¡No, eso no! Está loco si
piensa que voy a ir.
-Lo siento, pero he
quedado con David – digo mientras me levanto.
Se planta frente a mí,
tengo que subir la cabeza para mirarlo a los ojos, es muy alto, uno noventa a
ojo.
-David ¿tu amigo? – dice
con ironía.
-Sí, mi amigo – nos
quedamos mirándonos y retándonos con la mirada. Marrón contra negro.
Se abre la puerta y aparece
David.
-¿Blake?
Me pongo nerviosa.
-Hola David – salgo a su
encuentro sin quitarle los ojos de encima a Alexander que lo saluda de una
forma seria.
-Buenas, Kors – David
parece molesto - ¿Qué hacíais?
¿Qué le contesto? Comienzo
a titubear.
-Nada, soy su jefe, es
trabajo. Pasadlo bien.
Me quedo congelada ¿jefe? Tengo que hablarlo con Betta.
-Hasta pronto Blake – se
despide mientras sale por la puerta.
David me agarra y me dice:
-¿Nos vamos? – últimamente
se acerca demasiado a mí.
Asiento y nos marchamos.
Vamos a comer a una pizzería cercana.
Él no me quita las manos
de encima, incluso las entrelaza por encima de la mesa. No es que yo no sea
cariñosa, pero es que no veo el motivo.
-¿Qué se supone que hacia
el señor Kors en tu despacho?
Levanta una ceja mientras
se mete un trozo de pizza en la boca, me da la impresión de que le ha molestado
bastante.
-Ya te lo dije antes, era
por trabajo-. Le respondo enfadada y tomo un sorbo de mi soda para relajarme.
Me mira intensamente y su
respuesta me deja atónita.
-Pues no me gustaría verlo
más revoloteando cerca de ti.
-Es mi jefe, va a tener
que estar cerca de mi- lo miro y vuelvo a hablar- así que no mal interpretes
las cosas.
No me gusta nada como se
está empezando a comportar, parece un novio celoso.
-Bueno, yo solo lo digo,
simplemente no me gusta la forma en la que te mira...- frunce el ceño.
Creo que va a decir algo
más pero aparece el camarero y ya no volvemos a hablar más del tema durante la
comida.
Sé que Betta no sabe nada
de lo de Alexander, le conté que David es muy buen amigo y ella se alegra por mí.
Vuelvo al trabajo, me
desconecta de todo, pero esa tarde David esta pesadito con los mensajes.
La semana pasa rápido,
David cada vez está más pesado, se que busca algo más.
Vamos dando un paseo hasta
casa y cuando llegamos al rellano, David dice:
-¿Te apetece tomar un
refresco en mi piso?
-Claro- Respondo.
Así tendré la oportunidad
de explicarle lo que está pasando entre nosotros. Nos sentamos en el sofá y me
da una coca-cola, le doy un sorbo, estoy ansiosa por decirle que creo que es
mejor que seamos amigos.
-Esto, David, creo que
vamos demasiado rápido-respiro hondo y continúo- esta semana ha sido un poco
estresante para mí...- Dejo la frase en el aire.
-¿Qué?, no sabes lo que
dices Blake, estamos perfectamente-frunce el ceño.
Es guapísimo no lo niego, pero aunque lo sé yo
sigo pensando que como Alexander no hay nadie.
Me agarra por la nuca
bruscamente y me besa. Intento apartarme pero él me tiene bien sujeta. Le muerdo
el labio desesperada para que me suelte, pero él le da otro significado y continúa
con más desesperación. Consigo despegar un poco los labios.
-No, David, por favor-. Lo
empujo pero es como una roca.
Acabamos en el suelo y me
aprisiona con sus brazos, me hace daño.
-¡Para por favor!-.me
calla con sus labios y con una sola mano atrapa mis muñecas.
Me está forzando y yo solo
quiero gritar.
No sé como lo hace, pero
se apaña con una sola mano e introduce su verga en mí. Yo grito, grito sin
parar. No paro de forcejear, de intentar apartarlo. Él continua hasta el final
y cuando acaba me mira a los ojos.
Yo lloro de impotencia, a
él no parece importarle. Me da un beso en la mejilla y me dice:
-Te quiero.
Por fin me suelta, se
levanta y se dirige a la habitación sin mirar atrás.
Me quedo en el suelo,
llorosa y confusa. A duras penas consigo levantarme y las piernas me tiemblan,
me duele todo.
Corro hacia mi apartamento
y llego en menos de diez segundos.
Betta está en la cocina,
no sé si esta sola.
Llego a mi habitación,
cierro la puerta de un portazo y me tumbo en la cama boca abajo. No dejo de
llorar y sollozar.
Betta entra corriendo y me
abraza por la espalda, me pregunta:
-¿Qué te ocurre, Blake? ¿Ha
pasado algo con David?- al oír su nombre lloro aun mas.
Me aferro a la cama con
las uñas, no puedo pensar, no quiero pensar, solo quiero dormir y olvidarme de
todo.
-Blake, por favor dime
algo.
-No puedo, es David...David-
no puedo decirlo, me vuelven las lágrimas.
-Blake, ¿David qué?
Me vuelvo y me la
encuentro con el ceño fruncido y cara de preocupación.
-David...me...me...ha
violado – digo con un grito sordo y dando golpes en la cama, aunque paro en
seguida porque me duele todo.
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